L.S.R 
un proyecto parafilosófico
no en el tiempo
sino: a tiempo
 

El siguiente artículo apareció originalmente en alemán
en: Aufklärung und Kritik. Zeitschrift für freies Denken und humanistische Philosophie. 19. Jg. 2012, Band 4/2012, S. 174-185:
1750 - Rousseau verdrängt La Mettrie – eine ideengeschichtliche Weichenstellung.


version française
dans: Rousseau Studies, Revue annuelle, N° 1, [octobre] 2013, p. 313-326
1750 - Rousseau évince La Mettrie – D'une orientation des Lumières lourde des conséquences.

versione italiana
1750 - Rousseau estromette La Mettrie
Di un orientamento dei Lumi carico di conseguenze


Bernd A. Laska

1750 – Rousseau margina a La Mettrie (1)

Un cambio de rumbo en la historia de las ideas

Resumen:

En este estudio de la historia de las ideas voy a mostrar que la famosa illumination de Jean-Jacques Roussseau de Octubre de 1749 – el nacimiento del Rousseau filósofo – ni es atribuible a una casualidad no aclarada ni era una fantasía inventada posteriormente, sino que con toda probabilidad fue suscitada por un libro aparecido poco antes, el Discours sur le bonheur ou Anti-Sénèque [Discurso sobre la felicidad o Anti-Séneca] de Julien Offray de La Mettrie. Los filósofos ilustrados reunidos en torno a Diderot reaccionaron ante este libro de aquel que hasta entonces era su precursor (2) con su inmediata proscripción bajo la forma de una damnatio memoriae. También Rousseau, su compañero, evitó de manera consecuente a lo largo de su vida hacer mención del nombre de La Mettrie o de alguno de sus escritos. Pero mientras Diderot y otros simplemente rechazaron indignados las nuevas ideas de La Mettrie, y les parecieron con ello acabadas, el hipersensible Rousseau fue sacudido profundamente por ellas. Esto muestran algunos de sus escritos en los que él las presentó debilitadas, y gracias a los cuales, contrariamente a La Mettrie, encontró un público acogedor y dispuesto a discutir. Se podría por lo tanto suponer que Rousseau reprimió, en sentido psicológico, las perturbantes ideas de La Mettrie al momento de su vivencia de la iluminación. En el sentido de la historia de las ideas, él lo marginó a través de una obra indudablemente exitosa.

Si uno tiene presente la enorme influencia que los escritos de Rousseau tuvieron directa e indirectamente sobre la historia (política, ideológica, filosófica, etc.) de Europa y el proyecto de la Ilustración, puede entenderse « 1750 » como el signo de un cambio de rumbo decisivo, cuya toma de conciencia puede encaminarnos a una discusión acerca de las victorias pirrónicas y del estado alcanzado por la "Ilustración" (un pequeño ejemplo actual sobre esto: la lucha – perdida de antemano – contra la ritual mutilación genital de los niños por nuestros judíos y musulmanes).

* * *

La relación entre los filósofos Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) y Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) ha sido hasta ahora poco investigada. Eso es tanto más sorprendente cuanto ambos autores pertenecieron a la misma generación y escribieron en el mismo idioma, a menudo acerca de los mismos temas. Ha habido hasta ahora sólo una (Ń1!) investigación dedicada especialmente a La Mettrie y Rousseau, un artículo de 18 páginas (3).

Cuando Friedrich Albert Lange en 1866 intentó rehabilitar, luego de un exilio que duró un siglo, a La Mettrie, "uno de los nombres más injuriados de la historia de la literatura", en un amplio capítulo de su Geschichte des Materialismus [Historia del Materialismo], Lange afirma que se acusó casualmente a La Mettrie de haberse adornado "también con plumas rousseauanas" (4) y recuerda que esto realmente no era posible en base a la cronología. Si bien Lange también hizo funcionar la frecuentada cronología de la historia de las ideas (con Hegel, Zeller, Fischer, Hettner, Schlosser) – él dio cuenta de que "en casi todos los casos en que encontramos una notoria semejanza de pensamiento entre La Mettrie y un famoso contemporáneo" (5) la prioridad correspondía a La Mettrie –, él no notó la más llamativa sucesión temporal: la aparición del Anti-Séneca de La Mettrie y poco después el ingreso de Rousseau en el mundo filosófico. Eso le pasó porque pensó que podía mejorar la reputación de La Mettrie quitándole importancia a su teoría moral, que está contenida ante todo en el Anti-Séneca. Esta fue también la razón por la cual él corrigió tan sólo como un error la sucesión temporal tergiversada por los historiadores y no la reconoció como falsificación disimulada.

La mayor parte de la ulterior literatura, de todas formas bastante escasa, acerca de La Mettrie fue escrita teniendo como objetivo una mejora de su reputación. Jakob Elias Poritzky publicó alrededor del año 1900 la primera monografía alemana sobre La Mettrie, para mostrar "que La Mettrie no se merecía de ninguna manera el desprecio con el que la mayoría hasta ahora lo condenó" (6). También le quitó importancia al Anti-Séneca, al afirmar que las enseñanzas morales de Holbach, Helvétius, Volney y otros son sus continuaciones (7). No menciona a Rousseau en ningún momento. El libro de Poritzky sobre La Mettrie se mantiene durante casi un siglo siendo el único y fue reimpreso inalterado nuevamente en 1971.

No fue sino hasta los años ochenta que se intensificó la investigación acerca de La Mettrie: apareció una edición alemana de las obras de La Mettrie en cuatro tomos con algunas traducciones inéditas, entre ellas la del Anti-Séneca (8) y una serie de monografías, siendo la más exhaustiva la de Ursula Pia Jauch de unas 600 páginas. Además, Jauch se esfuerza por dar con una mejor imagen de La Mettrie y destaca muchos elementos notables de él. Él habría estado ya contra el "especismo" del hombre, contra las pruebas en animales, contra el "racismo" y por la paz ("pacifista avant la lettre"), por una humanización del régimen penitenciario y habría sido un "defensor de los desposeídos de discernimiento y admirador de la feminidad" (9). Ya expliqué en otro lugar cómo Jauch intentó sistemáticamente de depotenciar la obra que La Mettrie – así como, inexpresamente, sus enemigos – consideraba como su obra principal (10). Rousseau es mencionado por ella tan sólo al margen.

Giuseppe Roggerone fue en 1975 el primer autor que tematizó la posible influencia de La Mettrie sobre Rousseau. Encuentra tanto concordancias como diferencias, conjetura fuentes comunes a ambos pero ve también una influencia de La Mettrie sobre Rousseau. Su conclusión: "La Mettrie no es Rousseau. Pero en La Mettrie se encuentra sin lugar a dudas pensamientos importantes que Rousseau asimiló directa o indirectamente" (11). Esta constancia de una influencia no es para nada notable fuera del hecho de que nunca antes alguien había dado con ella – lo que Roggerone sin embargo no pone de relieve.

La primera (y por ahora única) investigación, nombrada al inicio, acerca de la relación entre Rousseau y La Mettrie proviene del año 1985 y fue llevada a cabo por Aram Vartanian, un renombrado investigador estadounidense de la Ilustración francesa y especialista en La Mettrie. Ella llevaba el título La Mettrie and Rousseau: The Problem of Guilt in the Eighteenth Century (12) [La Mettrie y Rousseau: El problema de la culpa en el siglo dieciocho]. Ningún historiador de las ideas antes que él, como constata Vartanian mismo, había puesto en relación, durante casi dos siglos y medio, a ambos autores bajo algún aspecto relevante (13). Vartanian (1922-1997) mismo nota este vacío recién hacia el final de su vida de investigador. Él renunció sin embargo a reflexionar acerca de estas excepcionales omisiones de la historia de esta recepción y a averiguar acerca de sus posibles fundamentos. He ahí una causa para la insuficiencia del análisis textual que llevó a cabo, si bien de manera profesional. Una causa mayor se encuentra unida a ella directamente. Él no tiene en cuenta el estatus correspondiente que tenían ambos filósofos: tanto en la época en que Rousseau se vio confrontado a las ideas de La Mettrie, en 1749, como también a lo largo de la historia hasta 1985. La Mettrie era considerado como un loco (14) ya desde 1748, había sido proscrito de entre los Ilustrados y permaneció siendo siempre una figura marginal en la historia de las ideas, incluso después de haber tenido un intercesor a finales del siglo XIX. Rousseau, por el contrario, llegó a la fama como filósofo por medio de su primera aparición ya en 1750, y aunque fue siempre controvertido y perseguido, sin embargo fue luego tan excepcionalmente valorado que llegó en 1794 al Panteón parisino – para La Mettrie ni siquiera hubo una tumba común – y desde entonces es visto como un clásico de la filosofía y algunas ciencias humanas. Pasando por alto estas diferencias sociales, Vartanian pone de relieve que La Mettrie y Rousseau tendrían algo significativo en común que los distinguiría de sus colegas: "el esfuerzo serio por arremeter filosóficamente contra el problema de la culpa" (15). Después de haber comparado con esmero filológico las opiniones de ambos pensadores acerca del problema de la culpa y constatado sus coincidencias y desencuentros, Vartanian cerró el tema, nuevamente disimulando la diferencia de estatus entre ellos, con la siguiente frase: "La Mettrie y Rousseau instalaron un flujo del espíritu en movimiento, al que pertenecieron más tarde pensadores tan distintos como Sade, Marx, Nietzsche y Freud, así como los existencialistas". Todos ellos habrían contribuido a la solución del problema ahora secularizado de la "culpa primaria" (16) tras la desaparición de Dios. El esfuerzo de Vartanian de elevar a La Mettrie al nivel de Rousseau tuvo – la discusión de su contenido puede aquí mantenerse fuera de nuestras preocupaciones – sin embargo algunos actos fallidos curiosos, que sorprenden por la meticulosidad general del autor. Así parte diciendo él que "entre 1750 y 1755 el pensamiento sobre este tema [el problema de la culpa] se descarriló por vías paralelas" (17), sin notar que La Mettrie terminó con el tema de la culpa ya en 1748 y en 1751 estaba muerto. Y además afirma que La Mettrie "se unió" (18) – en una cuestión determinada – con Rousseau, siendo que en el mejor de los casos lo contrario habría sido posible. Y además afirma que ambos se habrían encontrado en una "situación similarmente precaria", siendo considerados como "parias morales" y "los dos inmoralistas ejemplares del siglo XVIII en Francia" (19). Vartanian, en su esfuerzo por equiparar completamente a ambos pensadores, parece haber olvidado su disparidad: La Mettrie fue un paria, cierto, pero Rousseau – a pesar de toda querella – fue una figura reconocida y ampliamente discutida, primero en Francia, luego también en el exterior – para Kant, él era ya en 1764 el Newton de la moral (20).

Los escritos comentados tienen – como en general la literatura positiva acerca de La Mettrie – esencialmente el mismo tenor. La Mettrie es valorado como el pionero del pensamiento materialista. Sus opiniones éticas del Anti-Séneca son – bienintencionadamente – temperadas (es decir, debilitadas, enfriadas) y a menudo armonizadas incluso con su adversario Holbach o Diderot. Se le disculpa, por decirlo así, sus escapadas, tomando en cuenta sus restantes méritos. Que el libro haya sido el único de los libros de los philosophes del círculo de Diderot que haya sido puesto en un index librorum prohibitorum virtual, y que se haya prohibido su nombre, se aclara con las consideraciones puramente tácticas en la lucha política de los Ilustrados. Cuando se pone a Rousseau en la mira, se concede oportunamente que uno u otro de sus pensamientos podrían ser tomados prestados de La Mettrie. Sin embargo, nunca surge siquiera la idea de que Rousseau comenzara su carrera de escritor, que irrumpiendo surgió de una especie de vivencia reveladora, en rechazo las ideas del Anti-Séneca de La Mettrie. El horror nihili moral, que desató precisamente entre sus contemporáneos ilustrados la consecuente posterior reflexión, desde el materialismo y el ateísmo de La Mettrie al así llamado "nihilismo" (21), parece aún hoy ser eficaz entre sus intercesores "post-ilustrados".

La Mettrie fue descrito como nihilista en 1981 por Panajotis Kondylis en su estudio Die Aufklärung im Rahmen des neuzeitlichen Rationalismus [La ilustración en el marco del racionalismo moderno], esto sin embargo de ninguna manera mentado polémicamente en sentido peyorativo, sino a modo de reconocimiento. Kondylis entiende por nihilismo el no-normativismo, esto es, la "tesis de la completa relatividad de todos los valores..., que no termina en deber alguno" (22), y emplea aquella palabra como concepto clave de su análisis a gran escala. Él describe a La Mettrie como "consecuente" entre los pensadores de la Ilustración (23) y persigue con ello un enfoque ampliamente más productivo para la determinación de su posición filosófica que la de sus bienintencionados autores afirmativos desde Friedrich Albert Lange. No obstante, Kondylis privó a La Mettrie en tanto teórico, a través de su tipificación como nihilista, de una de sus cualidades específicas. Esto llega a su máxima expresión en el hecho de que lo pone junto a un normativista (negativo) como Sade y descubre a éste igualmente como un "consecuente" de la Ilustración francesa (24). Eso puede ser un artificio metódico, pero sigue siendo sin embargo una equivocación categorial que no se justifica ni para Sade ni para La Mettrie; ella implicó una equivocación cronológica: como Kondylis considera que "el giro reivindicado [por Sade] hacia la naturaleza forma fundamentalmente sólo una asunción e inversión del rousseauismo" (25), él considera que esto debe valer también para La Mettrie: "la racionalidad es para él... ¡rousseauismo con un pronóstico inverso!" (26) ¡La Mettrie por decirlo así como un rousseauista (negativo) avant la lettre! En ninguna parte en Kondylis se lee tampoco alguna posible reacción de Rousseau a La Mettrie.

* * *

La situación en que se encontraban La Mettrie y Rousseau hacia 1750 tampoco fue examinada más de cerca luego del trabajo pionero de Vartanian en 1985. Por eso hasta ahora nunca han sido discutidas ni criticadas las tesis que Vartanian tenía por comienzo de una rama de la historia de las ideas. Vartanian – así como Kondylis – pasó por alto circunstancias evidentes. Ambos parecen no haber visto una vez siquiera la conexión temporal, la estrecha sucesión de la muerte de La Mettrie como filósofo y el nacimiento de Rousseau como filósofo: razón suficiente para esclarecer mejor esta situación. Me gustaría hacer esto en el espíritu de un nuevo desarrollo en la investigación de la historia de las ideas, que avance de tal modo que el interés de la investigación no esté concentrado puramente en el texto de la obra canonizada, como en la escuela tradicional, o principalmente en el contexto socio-económico en la cual se originó la obra literaria, como en la corriente de inspiración marxista, sino en las personas que emplean una idea en una determinada situación con una determinada intención. Los actores en la historia de las ideas no son las ideas sino sus portadores (27).

Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) y Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) eran de la misma edad. Sin embargo, con ellos no se nos da el género de la biografía doble, ya que sus vidas – como filósofos – no transcurrieron paralelamente sino que una siguió a la otra. La Mettrie había hecho una brillante carrera como filósofo cuando en 1749 se transformó en una no-persona para sus colegas ilustrados. Rousseau, que hasta ese momento no había surgido como autor, ganó en 1750 una competencia académica escrita, con la que comenzó su carrera como un filósofo significativo de su época.

La vida de Rousseau hasta el año 1750 fue realmente muy rica en acontecimientos, pero se deja resumir brevemente en la presente investigación. Rousseau nació en 1712 en la ciudad y república independiente de Ginebra. Creció como huérfano de madre, debido a la muerte de ésta poco tiempo después de su nacimiento. Su padre, un relojero culto, fomentó las ansias de conocimiento del niño, que se formó desde temprano de manera autodidacta. Con doce años comenzó a aprender con un escribano, lo dejó y comenzó a aprender de nuevo con un grabador. Con dieciséis años dejó la ciudad para irse a errar. De ahí en adelante llevó una vida inconstante (su "vagabondage"): trabajó como sirviente, profesor de música, intérprete, administrador, preceptor y secretario del enviado francés en Venecia, y se transformó al catolicismo. En 1745 se estableció en Paris, tanteó distintas actividades y frecuentó el círculo de autores de la Encyclopédie que estaba en formación y para la cual escribió artículos sobre temas musicales. En este tiempo comenzó su amistad con Denis Diderot.

La vida de La Mettrie hasta el año 1750 transcurrió con marcado contraste a Rousseau y debe ser presentada aquí de manera detallada, ya que su completo desarrollo intelectual se dio en este tiempo. La Mettrie nació en 1709 en Saint-Malo, Bretaña. Estudió medicina en Paris y Rennes, donde se doctoró en 1736. Luego de algunos años de práctica médica, amplió su formación técnica en la ciudad holandesa de Leiden junto a Herman Boerhaave, quien para ese entonces era un médico reconocido a lo largo de Europa. En la misma época, La Mettrie comenzó su actividad de escritor con traducciones comentadas de la obra de su maestro Boerhaave al francés. Simultáneamente escribió pequeños tratados médicos y una serie de escritos polémicos, en los que él, de manera mayormente satírica, criticaba las prácticas empresariales de la medicina francesa establecida.

Los escritos filosóficos de La Mettrie fueron escritos en el corto periodo de tiempo que va desde 1745 a su muerte temprana en 1751. Durante este tiempo él desarrolló su posición filosófica en tres etapas.

En la primera etapa, La Mettrie defendió un materialismo (monista) en el que se basó su Histoire naturelle de l'âme [Historia natural del alma, 1745]. La obra cayó bajo la censura y fue quemada públicamente en París. Si bien había aparecido como anónima, la situación fue tan peligrosa para el autor que escapó de Francia. Fue entonces a la ya conocida Holanda, donde, a causa de la tolerancia estatal, eran impresos los libros prohibidos en toda Europa.

En Leiden, La Mettrie escribió el libro que hasta hoy es mayormente tenido como su obra principal: L'homme machine [El hombre máquina, 1747]. Ahí representó al organismo humano como un sistema que se organiza a sí mismo y defendió por primera vez inequívocamente, como signo de su segunda etapa, el ateísmo, entre otros, dejando proclamar "a un francés que el mundo nunca será feliz mientras no sea ateo" (28). Esta posición no sería tolerada nunca más, incluso en Holanda. Se buscó al autor anónimo y pronto La Mettrie fue puesto en la mira. Antes de ser capturado por el poder estatal, fue defendido por el rey de Prusia Friedrich II, quien encomendó al presidente de la Academia prusiana de las Ciencias, Pierre-Louis Moreau de Maupertuis, brindarle asilo político a La Mettrie. Entonces La Mettrie pudo escapar a sus perseguidores y llegó a Potsdam en Febrero de 1748. Se transformó en acompañante Vorleser de Friedrich II, y miembro de la Academia Prusiana de las Ciencias, por su trabajo anterior. Enseguida el rey estuvo muy satisfecho con la ampliación de sus tertulias y escribió el 18 de octubre de 1748 a Maupertuis, quien se hallaba entonces en Francia: "Me alegra haber alistado a La Mettrie para mi corte. Tiene toda la alegría y todo el espíritu que se puede tener". Bajo su protección La Mettrie debía poder escribir y publicar sin censura (29).

En realidad a esas alturas, La Mettrie estaba desde hace meses en una prohibición relativa de escribir, como contaba Maupertuis a Albrecht von Haller, un enemigo íntimo de La Mettrie (30): "Poco tiempo después [de la llegada de La Mettrie] tuve el desagrado de ver cómo el alborozo de su pluma aumentaba día a día. [...] Él tuvo que prometerme que se conformaría con traducciones, porque yo con eso... creía restringir su imaginación" (31). La Mettrie se resignó, pero sólo en cuanto a la forma. Cuando Maupertuis partió a principios de octubre de 1748 por algunos meses, realizó rápidamente La Mettrie una traducción del De vita beata de Séneca [Acerca de la vida feliz], sólo para anteponerle como texto acompañante una "Contribución del traductor al mismo tema", lo que no le estaba expresamente prohibido. Logró publicar el libro en diciembre de 1748.

Este texto, que más tarde sería impreso separadamente como Anti-Sénèque ou Le souverain bien [Anti-Séneca o el bien soberano], marca la tercera etapa en el desarrollo filosófico de La Mettrie: "En mi pequeño escrito El hombre máquina... no me había atrevido a enfrentarme inmediatamente con todos los prejuicios" (32). La Mettrie consideró al Anti-Séneca como su obra principal y su contenido central, su théorie des remords como la única teoría a la que le daba prioridad (33). Remords normalmente se traduce por "remordimiento" [Gewissensbisse], también por "culpa" [Schuld], "sentimiento de culpa" [Schuldgefühl] o "arrepentimiento" [Reue]. Visto más detenidamente, con los conceptos disponibles en ese entonces La Mettrie mienta y describe, o circunscribe, en sus rasgos fundamentales, aquella instancia psíquica que más tarde Freud denominará precisamente como "superyó". La Mettrie le impuso a la ilustración el objetivo práctico de "liberar a la especie humana del remords" (34). Evidentemente él era consciente de que hay un enorme trecho "de la aniquilación teórica del [superyó] a su erradicación práctica" (35), cuyo primer paso era su contribución a una toma de conciencia del problema.

El intento de La Mettire, "[de] penetrar profundamente en aquel ámbito que muchos filósofos antes de mí apenas han rozado" (36) y así no dejar que la Ilustración acabe teóricamente con las posiciones materialistas y ateas defendidas anteriormente por él, fue rechazado desde todas partes, por los teólogos obviamente, pero fue rechazado a menudo aún más enérgicamente por los Ilustrados que competían con él por la mejor doctrina moral. Para la mayoría de los que lo comentaron, el Anti-Séneca fue, como para Maupertuis en la carta ya citada, simplemente "detestable" y además "peligroso". Ambos juicios fueron comprensibles de por sí, y no requirieron mayor fundamentación. Incluso el protector de La Mettire, el rey, estaba tan enfurecido por el libro que él mismo arrojó al fuego diez ejemplares con sus propias manos (37).

La situación de La Mettrie en la corte de Friedrich II era, por lo demás, desde finales de 1748 extremadamente precaria. Si bien el rey y los espíritus libres de sus famosas tertulias en Sanssouci habían en parte valorado, en parte aceptado o por lo menos tolerado el ateo texto L'homme machinede La Mettrie, eso ya no valía para el Anti-Séneca. La Mettrie, que ya no tenía ningún otro refugio, debió haber tenido claro que el rol de bufón, en el que buscaba salvarse, no ofrecía una protección duradera. Además de la publicación de algunos pequeños escritos – y sus Œuvres philosophiques, en las que justamente no podía estar integrada su obra principal – le fue posible llevar a imprenta en agosto de 1751 una versión separada y ampliada de su Anti-Séneca. En ella habla abiertamente de su sospecha de que "algún día el vaso de cicuta será mi recompensa por mi coraje filosófico" (38). En un pequeño escrito, que apareció al mismo tiempo, se expresó de igual manera (39). Tres meses más tarde, el 11 de noviembre de 1751, murió. Las causas de su muerte nunca fueron realmente esclarecidas. Entretanto se difamó gustosamente que el "hedonista" sería víctima de su glotonería ("muerto por comer pasteles").

* * *

Volvamos a Rousseau en el año 1749. Él pertenecía en ese entonces al círculo de los enciclopedistas y era desde hace cuatro años un amigo íntimo de Diderot. Diderot y La Mettrie nunca se habían encontrado personalmente, sin embargo se conocían bien por sus escritos. El escrito (anónimo) de Diderot Pensées philosophiques [Pensamientos filosóficos, 1746] fue, aunque escrito en espíritu deísta, atribuido por la censura a La Mettrie y quemado junto con su (anónima) Historia natural del alma. La Mettrie debió escapar de Francia, Diderot pudo permanecer. Tres años más tarde, Diderot fue detenido por las tendencias materialistas-ateas de su (anónima) Lettre sur les aveugles à l'usage de ceux qui voient [Carta sobre los ciegos para el uso de los que ven, 1749] y encarcelado en la cárcel del castillo de Vincennes en París. Tres meses después de su arresto fue dejado en libertad, por haber pedido misericordia, haberse arrepentido de sus "errores" y haberse comprometido a nunca repetirlos en el futuro – a lo que por lo demás se atuvo a lo largo de su vida.

Diderot y algunos de sus amigos adoptaron – sólo en privado, dadas las condiciones represivas – las posiciones del materialismo y el ateísmo que La Mettrie había defendido en L'homme machine. Como no hay ningún registro de ello para la discusión interna, esto pasó de forma tácita. Sin embargo, se puede estar seguro de que Diderot, Rousseau y algunos otros compañeros siguieron de cerca el amplio camino de su exiliado precursor, La Mettrie. Por eso la falta de aquel registro muestra por qué los philosophes parisinos reaccionaron tan consternados ante su Anti-Séneca como los espíritus libres de Potsdam en la corte de Friedrich II. "¡Cuándo ha pensado así un filósofo!", reflexiona un crítico, "y ¿dónde está el espíritu libre que no deba aborrecer esas mismas frases? Porque los espíritus libres, si bien se deshacen de las doctrinas de la fe, no hacen desaparecer las doctrinas morales. Éste [La Mettrie] sin embargo hizo ambas" (40).

Como los espíritus libres alemanes, los franceses tomaron a La Mettrie por un loco, lo que traiciona un único lugar: una nota a pie de página al Système de la nature [Sistema de la naturaleza, 1770], la obra principal del materialismo francés. El autor Holbach – o Diderot, quien redacto el trabajo anónimo – dice allí, sin nombrar el nombre ni el título del libro en realidad mentado (Anti-Séneca), que el "autor de L'homme machine" habría "razonado acerca de la moral realmente como un maníaco" (41).

La única ruptura del tabú del nombre de La Mettrie desde el círculo de los philosophes, en particular el de los encyclopédistes, proviene de Diderot, cuando ya estaba cerca de los 70 años. Él fue, como presume, provocado por el hecho de que "los enemigos de la filosofía" al "autor del Anti-Séneca... siempre nombran entre los hombres sabios e ilustrados, cuya vida está entregada a la búsqueda de la verdad y al ejercicio de la virtud". Diderot se decidió por excluir a La Mettrie, "un hombre tan perverso en sus costumbres y opiniones", por decirlo así oficialmente de la comunidad de los filósofos, treinta años después de su muerte. Él habría sido "un necio y un lisonjeador, como creado para la vida de la corte y el favor de los grandes", habría "muerto, como debía haber muerto: como víctima de su inmoderación y locura" (42). Esta verborrea de Diderot que se extiende a lo largo de más de dos páginas es digna de ser notada en dos respectos: es la única toma de posición acerca de La Mettrie del lado de los philosophes; y ella es el documento de un ensañamiento explosivo, de una vehemencia que llegó hasta la palabra impresa, contra un libro que había aparecido más de treinta años antes. Con una mirada desde la psicología profunda, bien se puede hablar aquí con razón y derecho de un "retorno de lo reprimido". El arrebato del viejo Diderot es la única entrada a una apreciación de la situación en la que él se había encontrado, cuando leyó en 1749 el Anti-Séneca de La Mettrie y allí fue confrontado a una idea que él manifiestamente no pudo asimilar de manera racional, que él debió reprimir. Esto se le facilitó al moverse en un medio intelectual cuyos actores tenían en este sentido la misma tendencia. La damnatio memoriae de La Mettrie no se fundaba en ninguna discusión y no necesitaba ninguna resolución. En este proceso estaba incluido con seguridad también el que era en ese entonces un íntimo amigo de Diderot, Jean-Jacques Rousseau.La producción y distribución clandestina de escritos que estaban amenazados por la censura funcionaba en aquel tiempo con probada rutina. Por eso se podría asumir que el Anti-Séneca circulaba también en París ya en la primera mitad del año 1749. Se podía en todo caso leer copiosas citas de él en una reseña de 18 páginas que apareció en la segunda edición trimestral de la Bibliothèque raisonnée de 1749, una revista que aparecía fuera de Francia, en Amsterdam, en lengua francesa. Puede suponerse también que Diderot, Rousseau y otros a mediados de 1749 estaban al tanto del Anti-Séneca de La Mettrie, poseían el libro o al menos conocían sus pensamientos centrales a partir de la reseña.En octubre del mismo año apareció en el parisino Mercure de France la descripción de la Academia de Dijon de una competencia autoral acerca de la pregunta Si le rétablissement des sciences et des arts a contribué à épurer les moeurs, esto es, sobre el tema de si es que el restablecimiento de las ciencias y de las artes – incluyendo el arte mecánico, esto es, la técnica – ha contribuido a la depuración, mejoramiento y afinamiento de las costumbres. Rousseau se sintió comprometido y quiso presentar una contribución. Se aconsejó con Diderot, que en aquel tiempo estaba encarcelado en el castillo de Vincennes pero podía recibir visitas. Diderot lo apoyó en el proyecto de tratar la pregunta de manera inusitada y negar una mejora. Ganó la competencia contra una docena de contendores que habían respondido afirmativamente a la pregunta. El Discours sur les sciences et les arts [Discurso sobre las ciencias y las artes] apareció impreso a mediados de 1750 y lo hizo de golpe conocido en todo el país. Esto fue el inicio de su carrera como el filósofo más influyente de su época.

La pregunta por cuál acontecimiento había causado esta cesura biográfica en Rousseau, quien por lo demás hasta aquí sólo se había considerado como músico y no había mostrado ninguna ambición filosófica, fue ocasionalmente planteada, pero no pudo ser respondida. Su contemporáneo, el filósofo Claude Helvétius, dijo: "Ese es su secreto; yo no lo sé", a lo que Diderot añade: "Ahora bien, yo lo sé y yo quiero revelarlo". Pero Diderot tampoco lo sabía y sólo relató brevemente la visita que le hizo Rousseau en Vincennes (43).

Rousseau pronto desarrolló una fuerte inclinación por las presentaciones autobiográficas, la más importante de las cuales sin embargo, al ser publicada póstumamente, no fue conocida por sus contemporáneos sino más tarde. Entre ellas se encuentran las cuatro cartas a Malesherbes – el más alto censor en París, quien sin embargo miraba con buenos ojos el projecto de la Encyclopédie – de enero de 1762, en las que él quiso mostrar "el verdadero retrato de mi carácter y los verdaderos motivos de todos mis actos". En la segunda carta, del 12 de enero de 1762, Rousseau revela por primera vez que él tuvo en 1749 una illumination, una iluminación que le hizo sentirse tardíamente llamado a ser filósofo. Él relata los doce años vividos anteriormente en su estilo típico: "Sentí de pronto que mi espíritu era cegado por miles de luces; una multitud de ideas se presentaron entonces con fuerza y confusión, a la vez que me arrojó en una turbación inexpresable; sentí mi cabeza tomada por un mareo parecido a la ebriedad. Una violenta palpitación me oprimió [...] Oh, señor, si tan sólo hubiese podido escribir el cuarto de lo que vi y sentí [en ese momento], con qué claridad habría hecho ver todas las contradicciones del sistema social; con qué fuerza hubiese expuesto todos los abusos de nuestras instituciones; con qué simplicidad habría demostrado que el hombre es bueno naturalmente y que es sólo por las instituciones que los hombres se vuelven malos" (44).

Rousseau cuenta esta historia también en otras ocasiones en escritos posteriores de forma desteñida y la relaciona siempre con su caminata de París a Vincennes, donde Diderot, en octubre de 1749. Durante el camino habría leído el último Mercure de France y, al ver "accidentalmente" el anuncio del concurso, habría tenido la vivencia de su iluminación, habría dado a su vida, que hasta ahora no tenía objetivos, una clara perspectiva. Esta historia de la "iluminación de Vincennes" – a pesar de que Diderot no haya notado nada de la conmoción supuestamente existencial de Rousseau durante su visita – es tomada seriamente en la mayor parte de los escritos biográficos sobre Rousseau y a menudo recontada fielmente con cierto respeto. Algunos autores dedicaron al acontecimiento trabajos particulares, sin saber nada de La Mettrie y su Anti-Séneca (45).

Así, es apenas comprensible que un sobrio anuncio impreso en letras pequeñas en una revista de literatura, con licencia en Francia, haya provocado una reacción tal en un hombre que había sido un estrecho amigo de Diderot desde hacía cinco años. Que una reorientación tan grave en la vida de un hombre, como la que tuvo Rousseau en 1750, fuera la consecuencia de una vivencia intensa y extraordinaria, de una "iluminación", es desde luego algo creíble y convincente. Tampoco se buscó alguna causa plausible para esta vivencia, no se cuestionó escépticamente su más o menos creído origen casi adivinatorio, sino que más bien se puso en tela de juicio la vivencia misma. Quien sin embargo conozca la historia de las reacciones al Anti-Séneca de La Mettrie y su "teoría del superyó", desde 1748 hasta ahora, aceptará la confrontación con este texto de la primera mitad de 1749 como la razón más próxima y plausible para la illumination de Rousseau. La brillante carrera de La Mettrie como científico, filósofo, miembro de la Academia Prusiana de las Ciencias, era para Rousseau seguramente bien conocida gracias a su trato con Diderot. La Mettrie debe haberle parecido luego de L'homme machine y el shock del Anti-Séneca, incluso como la encarnación de aquella tesis que él defendió en su galardonado escrito de 1750: que el progreso de la ciencia no va acompañado de una mejora de las costumbres, sino que más bien lo contrario es el caso.

* * *

La presente contribución se anuda con mi artículo "La Mettrie – un conocido pretendidamente desconocido" y debe iluminar, esclarecer y poner de relieve lo que yo allí llamaba una carencia en la literatura acerca de La Mettrie y Rousseau que llega hasta nuestros días (46). Este artículo debe leerse asimismo en el marco del presente, ya que allí presenté a La Mettrie como un pensador más radical que Rousseau y a Rousseau como el "represor más efectivo" de La Mettrie, y, porque a través de él se vuelve comprensible por qué aquí he hablado desde un inicio de "1750" como el "signo de un cambio de rumbo decisivo" en el curso de la historia de la Ilustración.


Notas

(1) El título original de esta obra en alemán es 1750 – Rousseau verdrängt La Mettrie (Aufklärung und Kritik, 19, volumen 4, 2012, pp. 174-185). Verdrängen tiene aquí, como a lo largo del texto, un doble sentido imposible de recoger en castellano. El primer sentido tiene que ver con excluir de la historia de las ideas: Rousseau margina a La Mettrie. El segundo sentido es psicológico tiene que ver con lo que quiere decir este término en la literatura psicoanalítica: Rousseau reprime a La Mettrie. "Marginar" y "reprimir" son las traducciones que hemos elegido en cada caso y siempre traducen el mismo término verdrängen (Nota del Traductor).

(2) La Mettrie defendió ya en 1747 en su L'homme machine [El hombre máquina] una posición atea y materialista que Diderot y otros pensadores de la Ilustración francesa no habían defendido sino años, incluso décadas, más tarde (Système de la Nature, 1770).

(3) Esta afirmación tan sorprendente como significativa fue hecha por Aram Vartanian en 1985 al comienzo de su artículo: Vartanian, Aram. La Mettrie and Rousseau: The Problem of Guilt in the Eighteenth Century. In: British Journal for Eighteenth-Century Studies, 8(1985), pp. 155-172.
Ella es confirmada por las grandes bibliografías acerca de Rousseau, que documentan miles de títulos:
Schinz, Albert. État présent des travaux sur J.-J. Rousseau [Estado presente de los trabajos sobre J.-J. Rousseau], Paris, New York, 1941, 411pp.;
Roggerone, Giuseppe A.; Vergine, Pia I.: Bibliografia degli studi su Rousseau (1941-1990) [Bibliografía de los estudios sobre Rousseau (1941-1990)], Milella, Lecce 1992, 1385 pp.;
Trousson, Raymond:
http://tecfa.unige.ch/proj/rousseau/bibliographielong.htm;
L'Aminot, Tanguy:
http://rousseaustudies.free.fr/" – Bibliographie mondiale de Rousseau
Esto era aún pertinente hasta hace pocos años, como me lo confirmó al  preguntárselo Tanguy L’Aminot, director del equipo Rousseau en el C.N.R.S. como autor, editor y organizador multifacético de la investigación activa sobre Rousseau.

(4) Lange, Friedrich Albert: Geschichte des Materialismus [Historia del Materialismo] (1866), Suhrkamp, Frankfurt/M 1974, Tomo I, pp. 344-376, aquí p. 360.

(5) Lange, op. cit., p. 345.

(6) Poritzky, Jakob Elias: Julien Offray de La Mettrie. Sein Leben und seine Werke [Julien Offray de La Mettrie. Su vida y su obra]. Dümmler, Berlin 1900; reimpresión inalterada: Slatkine Reprints, Ginebra 1971, p. V.

(7) Poritzky, op. cit., pp. 251, 259.

(8) La Mettrie, Julien Offray de: Der Mensch als Maschine [El hombre máquina], LSR-Verlag, Nürnberg 1985;
ídem: Über das Glück oder Das höchste Gut ("Anti-Seneca") [Sobre la felicidad o El bien soberano ("Anti-Séneca")], LSR-Verlag, Nürnberg 1985;
ídem: Philosophie und Politik [Filosofía y Política], LSR-Verlag, Nürnberg 1987;
ídem: Die Kunst, Wollust zu empfinden [El arte de gozar], LSR-Verlag, Nürnberg 1987. Internet: http://www.lsr-projekt.de/lm.html (allí el link a los textos introductorios).

(9) Jauch, Ursula Pia: Jenseits der Maschine [Más allá de la máquina], Hanser-Verlag, München 1998, pp. 397; 266-276; 538; 392; 395; 402.

(10) Laska, Bernd A.: La Mettrie –ein gewollt unbekannter Bekannter [La Mettrie –un conocido pretendidamente desconocido]. In: Aufklärung und Kritik. Zeitschrift für freies Denken und humanistische Philosophie. Número especial 14 (enero 2008): Felicidad y el arte de vivir. Editado por Robert Zimmer. Pp. 64-84, aquí p. 76; en Internet: http://www.lsr-projekt.de/lm-un-bekannt.pdf.

(11) Roggerone, Giuseppe A.: Controilluminismo. Saggio su La Mettrie ed Helvétius [Contrailuminismo. Ensayos acerca de La Mettrie y Helvétius]. Milella, Lecce 1975, 2 volúmenes; in vol. 1, cap. II, paragr. 7; referido según el resumen del autor en: Roggerone, Giuseppe A.; Vergine, Pia I.: Bibliografia degli studi su Rousseau (1941-1990) [Bibliografía de los estudios acerca de Rousseau], Milella, Lecce 1992, 1385 pp., aquí 252.

(12) op. cit. (n. 2) Vartanian preparó, entre otros, una edición crítica de El hombre máquina de La Mettrie (Princeton University Press, Princeton, New Jersey 1960) y escribió numerosos artículos especializados.

(13) Vartanian, op. cit., p. 156.

(14) En Francia, Voltaire es el responsable de la imagen de La Mettrie como loco, dando cuenta en sus cartas desde Potsdam de este fou, que a menudo estaba ebrio cuando escribía. En el ámbito de la lengua alemana, hubo un epigrama popular de Abraham Gotthelf Kästner: "Ein gutes Herz, verwirrte Phantasie; / das heisst auf deutsch: / ein Narr war La Mettrie" ["Un buen corazón, enredada imaginación; / dicho en claro: / un loco era La Mettrie"] (cita según Ursula Pia Jauch, op. cit. S. 505) Denigraciones de La Mettrie como "loco", "petimetre", "mono de Demócrito", entre otras, puede uno leer en Herder, Geller, Schiller y otros.

(15) Vartanian, op. cit., p. 156.

(16) Ibid., p. 171.

(17) Ibid., p. 156.

(18) Ibid., p. 164.

(19) Ibid., p. 169.

(20) Véase Kant, Immanuel: Bemerkungen zu den Beobachtungen über das Gefühl des Schönen und Erhabenen (1764) [Comentarios a las observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime], Gesammelte Werke, AA XX, S. 058f (http://www.korpora.org/kant/aa20/058.html).

(21) La palabra "nihilismo" no se da ni en La Mettrie ni en sus contendientes contemporáneos y actúa aquí tan sólo como un comodín. La puse aquí entre comillas porque el concepto no da cuenta de la posición de La Mettrie (véase sobre esto el párrafo siguiente acerca del estudio de Kondylis).

(22) Kondylis, Panajotis: Die Aufklärung im Rahmen des neuzeitlichen Rationalismus [La Ilustración en el marco del racionalismo moderno], Klett-Cotta, Stuttgart 1981, p. 54.

(23) Kondylis, op. cit., pp. 503-518.

(24) Critiqué en otro lugar esta tipificación forzada como igualmente "nihilistas" de dos pensadores fundamentalmente opuestos: Laska, Bernd A.: Panajotis Kondylis – unfreiwilliger Pate des LSR-Projekts [Panajotis Kondylis – involuntario inspirador de LSR] (1998), consultable en Internet: http://www.lsr-projekt.de/kondylis.html.

(25) Kondylis, op. cit., p. 518.

(26) Ibid., p. 503.

(27) Véase la recopilación Die Cambridge School der politischen Ideengeschichte [La Cambridge School de la historia de las ideas políticas], editado por Martin Mulsow y Andreas Mahler, Suhrkamp, Berlin 2010 (stw 1925).

(28) La Mettrie, Der Mensch..., op. cit., p. 66.

(29) Carta de Friedrich II a Maupertuis del 18 de octubre de 1748.

(30) Acerca de la querelle de La Mettrie con Haller, véase Bergmann, Ernst: Die Satiren des Herrn Maschine [Las sátiras del Señor Máquina], Ernst Wiegand, Leipzig 1913; véase también la Einleitung [Introducción] a La Mettrie, Der Mensch..., op. cit., pp. xxxvii-xl.

(31) Carta de Maupertuis a Haller del 25 de noviembre de 1751, citada en La Mettrie, Die Kunst..., op. cit., pp. 117-121 (aquí: 119).

(32) La Mettrie, "Anti-Seneca", op. cit., p. 63.

(33) Ibid., p. 11.

(34) Ibid., p. 117.

(35) Ibid., p. 14.

(36) Ibid., p. 14.

(37) Carta de Lessing a su padre del 2 de noviembre de 1750. En: Gotthold Ephraim Lessing: Werke und Briefe in zwölf Bänden [Obras y cartas en doce tomos], Tomo 11/1. Deutscher Klassiker-Verlag, Frankfurt/M. 1987, p. 32.

(38) La Mettrie, "Anti-Seneca", op. cit., p. 93.

(39) La Mettrie, Die Kunst..., op. cit., p. 93.

(40) Stühner, Carl Gottfried: Abhandlung von der wahren Glückseligkeit... [Tratado de la bienaventuranza verdadera...], Verlegts Carl Ludwig Jacobi, Leipzig 1751, p. 26.

(41) Anónimo: Système de la nature [Sistema de la naturaleza] (1770), citado en: d'Holbach, Paul Thiry: System der Natur [Sistema de la naturaleza], Suhrkamp, Frankfurt/M 1978, p. 662.

(42) Citado en Diderot, Denis: Philosophische Schriften II [Escritos filosóficos II], Verlag das europäische Buch, Westberlin 1984, pp. 428-430 ("Seneca-Essay" ["Ensayo sobre Séneca"], 2. Buch, Abschn. VI).

(43) Ídem., p. 16 (Widerlegung des Helvétius [Refutación del Helvetius], 1. Band, 1. Abschnitt, Kap. viii).

(44) Rousseau, Jean-Jacques: Zweiter Brief an Malesherbes, vom 12. Januar 1762 [Segunda carta a Malesherbes, del 12 de enero de 1762]; citado en: idem: Schriften, editados por Henning Ritter, Hanser, München 1978, tomo 1, p. 481-486.

(45) Gran, Gerhard: La crise de Vincennes [La crisis de Vincennes]. In: Annales de la Société Jean-Jacques Rousseau, 7(1911), pp. 1-18;
Galliani, Renato: Rousseau, l'illumination de Vincennes et la critique moderne [Rousseau, la iluminación de Vincennes y la crítica moderna]. In: Studies on Voltaire and the Eighteenth Century, vol. 245 (1986), pp. 403-442, app. 443-455;
Rosenberg, Aubrey: The role of Providence in Rousseau's revelation on the road to Vincennes [El rol de la Providencia en la revelación de camino a Vincennes]. In: Man and Nature / L'homme et la Nature [El hombre y la naturaleza], 6(1987), pp. 35-44;
L'Aminot, Tanguy: Satori à Vincennes [Satori en Vincennes]. In: Études Jean-Jacques Rousseau, 10(1998), pp. 105-120;
Darnton, Robert: The Great Divide [La gran divisoria]. In: idem: George Washington's false Teeth, an unconventional Guide to the Eighteenth Century [Los dientes falsos de George Washington, una guía no-convencional para el siglo XVIII], W. W. Norton, New York/London 2003, pp. 107-118.

(46) Laska, Bernd A.: La Mettrie – ein gewollt unbekannter Bekannter, op. cit., p. 83.


Traducción:
Miguel Carmona Tabja
Santiago, el 26 de agosto 2015


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